Nuestra Iglesia Católica

Mateo 16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”

De tal manera amó Dios al mundo

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna

María Nuestra Madre

Lucas 1:26-38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

Que todos sean uno

Juan 17:20-24 Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.

El Señor es mi pastor

El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar;junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre

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domingo, 8 de febrero de 2015

Lectura de la Portada Hoja Dominical Domingo 8 de Febrero de 2015

Año XLVIII - Domingo y del Tiempo Ordinario /B - 8 de Febrero de 2015


El Evangelio según san Marcos lo hace posible. Primero Jesús va con Santiago y Juan a la casa de Simón y le cura de la fiebre a su suegra. ¡Pobre mujer! Inmediatamente se puso a servirles.
Al anochecer le llevaron todos los enfermos y poseídos. Curó a muchos enfermos y expulsó muchos demonios. Luego se levantó de madrugada, se marchó al descampado, y allí se puso a orar. Y cuando Simón y sus compañeros le dicen que todos lo buscan, El responde: “Vayámonos a las aldeas cercanas, para predicar también allí”. Así recorrió toda Galilea, predicando y expulsando,: demonios. Jesús no sólo anunciaba la buena noticia del reinado de Dios. Sino que también la iniciaba.
Fuente: Hoja Domingo
¿No encontramos aquí un programa concreto para nosotros? Podemos empezar por la oración. Por un momento de comunicación con Dios. De sintonizar con El. De llevarle nuestras preocupaciones y proyectos. Y de escuchar su voz, sus planes. 

La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. El se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó (Mc 1,29-39). hechos. Con las buenas obras.

 Y luego llevar a los demás la buena noticia del amor que Dios nos tiene y que quiere que nos tengamos entre nosotros. Pero no sólo anunciándolo de palabra. Sino con los  las obras de caridad. Con los más pobres. El salmo nos recuerda cómo es Dios. Grande y poderoso. Su sabiduría no tiene medida. Sana los corazones destrozados, vendo sus heridas. Sostiene a los; humildes. Humillo hasta el polvo a los malvados. Así es Dios y le damos gracias. Así debemos ser sus hijos. Y le pedimos las gracias que El nos quiere dar para ser sus testigos. Alguien decía que a Dios le sobran propagandistas y le faltan testigos. Que nosotros no le faltemos.


P. Jean Pierre Wyssenbach, S.J.

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viernes, 6 de febrero de 2015

Lecturas de la Misa Dominical 8 de Febrero 2015

Primera lectura

Lectura del libro de Job (7,1-4.6-7): 

Habló Job, diciendo: «El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio, sus días son los de un jornalero; Como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario. Mi herencia son meses baldíos, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.
Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza. Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha.»

Palabra de Dios



Salmo
Sal 146,1-2.3-4.5-6

R/. Alabad al Señor,
que sana los corazones destrozados

Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R/.

Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R/.

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R/.

Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9,16-19.22-23):


El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Palabra de Dios

Evangelio 
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,29-39):


En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.
Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor

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domingo, 1 de febrero de 2015

Lectura de la Portada de la Hoja Dominical Domigo 1 de Febrero 2015

¿CUÁL ES EL PODER DE DIOS?

Año XLVIII - Domingo IV del Tiempo Ordinario /8 - 1 de Febrero de 2015
Jesús le ordenó; “Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él (Mc 1,21-28).


Cuando Jesús fue a la sinagoga de Cafarnaún a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Allí estaba un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar. Jesús lo increpó: “Cállate y sal de él”. El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: “Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda, y le obedecen”.

Autoridad, facultad, poder, potencia, potestad. Todo eso quiere decir la palabra griega exusía, que se repite innumerables veces en el Nuevo Testamento. Hay dos clases de poder: El poder de imponer. Y L el poder de hacer posible, de servir. Y ése es el poder de Jesús. Es el poder del amor.

Hace posible la sanación de alguien que tenía una enfermedad interna, inexplicable para los judíos. Que ellos la atribuían a un espíritu inmundo.

“Se quedaron asombrados de su enseñanza”. Y el salmo 95(94) nos invita a escuchar hoy la voz de Dios. A no ser coma los israelitas cuando endurecieron su corazón como el día de Masá en el desierto, cuando le reclamaron a Dios si los había hecho salir de Egipto para matarlos de sed en el desierto.

A Dios lo podemos escuchar en la oración. ¡Qué bueno sería que todos los católicos hiciéramos diariamente un rato de oración! Podríamos empezar por cinco minutos. A Dios le podemos pedir, dar gracias, pedir por otros, protestarle, arrepentimos, reflexionar, planificar, alabarle. Hasta de las distracciones podemos hacer oración. Porque ellas nos revelan dónde está nuestro corazón.
Moisés anuncia al pueblo que Dios le suscitará un profeta, y que pondrá sus palabras en su boca. Si estamos atentos a la voz de Dios la podremos oír a través de personas que nos la pueden transmitir. ¿Queremos oír su voz?

P. Jean Pierre Wyssenbach, S.J.

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